El párroco de Puebla de la Calzada, Fermín Luengo, durante la misa que dedicó al colectivo LGTBI. / HOY

«Me gustaría bendecir el amor del colectivo LGTBI»

El cura de 53 años Fermín Luengo ha dedicado una misa, en la novena de la patrona de Puebla de la Calzada, a lesbianas, gais, bisexuales y transgénero

Álvaro Rubio
ÁLVARO RUBIO Cáceres

Fermín Luengo (53 años, Villanueva de la Serena) ha pasado parte de las fechas navideñas en Italia con un montón de jóvenes del grupo scout Inmaculada Concepción. Él es el coordinador de esta agrupación y además el párroco de Puebla de la Calzada. En ese municipio todos conocen a Fermín desde hace ocho años, cuando llegó a esta localidad pacense. Además, es delegado episcopal para la infancia en la diócesis Mérida-Badajoz y, si por algo se caracteriza, es por tener un discurso mucho más moderno que al que está acostumbrada la institución eclesiástica. De hecho, algunas de las frases que dice las matiza seguidamente porque, según reconoce, «queda mucho camino por recorrer».

–En diciembre ha celebrado una misa dedicada al colectivo LGTBI. ¿Cómo surgió la idea?

–Nosotros celebramos la novena de la patrona de Puebla de Calzada, la Inmaculada Concepción. Cada día lo dedicamos a distintas realidades o colectivos y este año hemos centrado una jornada en el colectivo LGTBI. También ha habido otros para la igualdad, con una misa en la que participó la asociación de Mujeres del siglo XXI, u otra para los inmigrantes, los mayores o el cuidado de la naturaleza. Fue muy especial sobre todo el día que dedicamos al colectivo LGTBI. A la gente le gustó mucho. Estaban deseando escuchar una voz en la iglesia que vea con total normalidad a las personas que son homosexuales y lesbianas. Quién no tiene a un hijo, un sobrino un familiar o un amigo del colectivo LGTBI. Tratarlos en desigualdad es primitivo. No entiendo que eso tenga que ser pecado.

–¿Cómo preparó esa liturgia?

–Celebramos que todos somos hijos de Dios. Fue una celebración muy preparada, con distintos corazones de cartulina llamando a la tolerancia, la igualdad o el amor. Hubo testimonios de familiares de personas que forman parte del colectivo muy sinceros. Por ejemplo, una madre habló de su hija, que además es catequista y dejó claro que cuando recibió la noticia no le preocupaba lo que fuera, sino que le pudieran hacer daño.

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