Entrevista a Pepa Gracia

Pepa Gracia:: A.G.
'En la Cumbre'

Luces apagadas, el público en silencio y ¡comienza el espectáculo!. El pasado 3 de octubre daba comienzo el '33 festival de teatro nacional Vegas Bajas'. Momento expectante para el público, que abarcaba el aforo completo de la Casa de la Cultura, por saber cómo serían esas primeras pinceladas de este fenómeno cultural que se celebra cada año.
La compañía madrileña La Catorce y Glauka Producciones con la obra ¡En la cumbre! fue la primera en romper el hielo, ¡y bien que lo hizo!, explosión de sentimientos se sucedieron minuto a minuto en el escenario. Sus actrices, Noelia Benítez, representando a María Estuardo, y Pepa Gracia, a Isabel Tudor, ofrecieron una historia de poder, traición y lucha interna.
Al finalizar la representación, Pepa Gracia nos dedica unos minutos para saber un poco más tanto de la persona como del personaje que representa.
Aludiendo a que sus raíces son de Puebla de la Calzada, y a pesar de que se fue de la misma a los 18 años, le preguntamos si sabría decirnos las veces que ha compartido su profesionalidad y pasión por el teatro con los vecinos de la localidad -No sabría decirte cuántas, pero han sido muchas. Tanto cuando he venido con compañías de otras comunidades como muchas de las representaciones que hice con la asociación de teatro de aquí, Jarancio, que fue con la que yo empecé- confiesa Pepa.

- ¿Cómo fueron tus inicios?
Empecé con la compañía de teatro Jarancio, mis primeras actuaciones fueron en los Salesianos que era donde estaba y como a los dos o tres años de estar en el grupo de teatro fue cuando se hizo la casa de la cultura. Llevo haciendo teatro desde los 14.

- ¿Qué fue lo que te llevó a dedicarte al teatro?
La verdad es que a mí siempre me gustó. Mi padre está muy relacionado con la cultura y yo desde pequeñita iba a ver los ensayos, iba a las funciones y recuerdo ser muy muy pequeña y tragarme obras como la de hoy sin pestañear. Y me gustaba mucho, pero nunca dije que quería ser actriz, de hecho yo estudié Turismo. Aún así seguía haciendo teatro por eso, porque mi padre estaba metido en la asociación, era el director de la compañía y, además, me ganaba unas pelillas extra en verano. Un año, de casualidad, me presenté a un casting que hacían en Mérida para la obra 'Edipo Rey', una obra que dirigía Juan Margallo. Era todo el mundo profesional y nos cogieron a tres chicas y me metí, y ya claro, cuando me metí en un proceso de ensayo más real, con gente mucho más profesional, cambió mi forma de ver el teatro. He disfrutado mucho el teatro amateur pero el nivel del teatro profesional era más alto y me gustó tanto tanto, que cuando terminé turismo no volví a ejercer. Ya de ahí estuve viviendo un año en Badajoz, estuve en la escuela de Olivenza, de ahí me fui a Sevilla y, afortunadamente, siempre he tenido trabajo.

- ¿siempre has trabajado en teatro?
Si, yo cuando la gente me pregunta, ¿qué tal te va? Yo les contesto que me podría ir mucho mejor, porque me podría ir mucho mejor, pero me podría ir también mucho peor. En 20 años no he parado de trabajar y no he hecho nunca otra cosa que no sea teatro o cine, que ha tocado pero menos.

- Sobre el escenario, ¿de dónde sacas tanto genio?
Pues es curioso (risas) porque cuando Fernando, el director, nos propuso esta obra yo siempre pensé que iba a ser María porque siempre me han dado el papel de buena, por el físico, porque tengo la cara redondita. La dulzarrona y buena siempre he sido yo y cuando me dice Isabel, dije ¡qué raro! (risas).

- ¿Es la primera vez que haces un papel tan intenso?
Así tan potente sí. De una mujer tan dura sí. Hemos estado muchísimo tiempo con esta obra, estudiándola, investigándola y ensayando y cuanto más avanzaba el proceso más me daba cuenta de que los papeles estaban bien dados. El director ha tenido mucho ojo para eso.

- ¿Cómo se hace para transmitir tanto sentimiento, utilizas alguna técnica?
Pues la verdad es que no lo se pero no utilizo técnicas. Cada uno tendrá sus métodos y sus cosas, pero para mi cuando crees en lo que estás haciendo y crees en los personajes y los personajes te conmueven a ti a nivel interno, decir lo que ellos dicen ya te mueve cosas por dentro y conmoverte tú es conmover a los demás. Lo mismo que en teatro decimos ¡vamos a olvidarnos de nervios, vamos a olvidarnos de cosas! Porque si tu te lo estás pasando bien, el público se divierte y es verdad. Para poder provocar cosas en el público tienen que estar pasándote a ti, sino es imposible.

- ¿Es complicado transmitir lo que le pasa al personaje en cada momento?
De verdad que no lo es tanto. Además, yo estoy convencida de que cualquier persona podría hacer teatro.

- Esta obra se representa únicamente con dos personajes, ¿supone alguna dificultad a la hora de salir a escena?
Es muy dura. Y hemos notado mucho la diferencia porque, normalmente en Madrid, donde estamos, las salas son más pequeñas y esta obra se concibió como teatro, prácticamente, cinematográfico, de cosas muy pequeñitas, de movimientos muy pequeñitos. Cuando de repente nos hemos puesto en este teatro, hemos salido muy raras las dos de la función. Normalmente estamos acostumbrados a trabajar muy de verdad y casi haciendo cine, ahora todo eso tienes que pasarlo por el filtro y por el código teatral que es que tiene que haber una lectura corporal, porque el que está en la última fila no te está viendo la cara y con la voz lo mismo. Expresar sentimientos muy íntimos, que prácticamente lo hacemos en un hilo de voz, decirlo de manera que se tenga que enterar alguien que está a bastantes metros, cambia y te cambia a ti la manera.

- ¿Te sientes arropada por el público cuando actúas en Puebla de la Calzada?
Sí. Muchos compañeros cuando más nerviosos se ponen es cuando actúan en su pueblo o en su ciudad y cuando va a verlos gente que conocen. A mí me pasa todo lo contrario, a mí lo que me pone de los nervios es la gente que no me conoce (risas). Yo cuando actúo para amigos estoy relajada. Hoy ha venido un montón de gente del grupo de teatro, familia y genial.

- ¿Cómo crees que ha reaccionado la gente, crees que han entendido la trama?
Era una trama muy difícil. De hecho, yo de la historia de María e Isabel, de las clásicas, sabía un poco lo que sabe todo el mundo. Que fueron dos mujeres extraordinarias, para su época, porque llegaron a reinas. Ninguna de las dos lo tenía fácil y, además, se vieron en la tesitura de destrozarse la una a la otra para poder sobrevivir, cosa que entre hombres no pasaba. Nosotros damos muchos datos, lo de las navieras y la armada invencible, pero nos lo preguntábamos mucho ¿entenderá la gente la trama? El que sepa todos esos datos va a disfrutar porque va a entender los 'códigos' de la obra pero creo que lo que pasa en el escenario ya es suficientemente interesante como para que tú no comprendas nada de lo que pasa pero disfrutes al mismo tiempo. Son dos mujeres, grandes empresarias, que trabajan en una multinacional y que son cada una dueña y señora de un imperio y se pelean hasta la muerte la una y la otra. Y yo creo que, aunque no tengas datos de la historia, de María Estuardo e Isabel I, aunque no tengas muchos datos creo que te puedes meter en la historia sin conocerlo.

- ¿A las personas mayores les puede resultar más difícil de comprender la trama?
Yo creo que muchas veces, lo que nos pasa, es que infravaloramos al público. Tiene que haber público para todo, lo mismo que tiene que haber teatro para todo. No tiene que ser todo comedia ni tiene que ser todo drama, ni tiene que ser todo una historia fácil ni tiene que ser todo muy 'cultureta' y como muy poco accesible a gente que tenga una cultura básica. Yo hubo una vez que estábamos haciendo una obra de Lorca, una trama complicada de seguir y fuimos a otro pueblo de Extremadura. Estaba asustada porque la media de edad iba a ser de 65 a 70 años y no sabías lo que iba a pasar. Pues una señora, muy muy mayor, no sé si tendría 80 años, se me acercó y me dijo ¡no sabéis la cantidad de cosas que me habéis hecho sentir! Me quedé sin saber qué decirle. Porque yo, muchas veces, por prejuicios hubiera pensado que a esa señora no le iba a interesar el espectáculo y le interesó. Por eso, nunca se sabe.

- Si te tuvieras que quedar con algún tramo de 'En la cumbre', ¿cuál sería?
Muchos. Y además muchos que ni siquiera están en la obra, porque nosotros llevamos ensayando mucho tiempo y la obra, en un principio, era mucho más larga. Ferrnando, el director, trabaja mucho, dándonos mucho material y luego selecciona y deja lo más imprescindible para que la historia se pueda seguir pero nosotros hemos trabajado y hemos vivido en nuestros ensayos muchos momentos que no están. A mi hay una parte de Isabel, que me gusta mucho que es cuando María le dice ¿cómo sabes que lo que te estoy diciendo es verdad? Una enemiga siempre es una enemiga por muchos 'ginés' y por mucho alcohol que me des. La vulnerabilidad que ella manifiesta ahí me gusta mucho, pero de los dos personajes, porque de repente la obra da un vuelco.

- ¿Ahora seguís con 'En la cumbre' en Madrid?
Sí. La obra es la primera vez que la hacemos para público público, porque la hemos hecho en Madrid para amigos para hacer un 'testeo' de la obra para que ver que tal, y ahora nos vamos a una sala a Madrid. Y estamos allí todo el mes de octubre y principios de noviembre.

- ¿Sigues actuando en la exitosa obra de 'Los gemelos'?
Sí, desde verano pasado y todavía seguimos. El 24 de octubre vamos a Montijo. Además, creo que el año que viene salimos con la gira porque hemos estado yendo a ferias de teatro en otras comunidades autónomas. De momento hemos estado en Extremadura y este verano nos hemos hecho un montón de festivales a nivel nacional.

- ¿Prefieres este tipo de trama o prefieres más comedia?
Me gusta ir variando. Con 'Los gemelos' me lo paso pipa, es un trabajo completamente diferente. Yo salgo al escenario echa una gamberra y a reírme y a pasármelo bien. Y 'En la cumbre' te lleva a otro sitio. No podría hacer uno sin el otro.