Las empresas familiares se sienten en desventaja fiscal con otras regiones

Instalaciones de Tany Nature, que pertenece a la Asociación Extremeña de la Empresa Familiar. /HOY
Instalaciones de Tany Nature, que pertenece a la Asociación Extremeña de la Empresa Familiar. / HOY

Una encuesta desvela que la mayoría de los negocios tiene que dedicar más de un 20% de su tiempo al papeleo

Antonio J. Armero
ANTONIO J. ARMEROCáceres

La Asociación Extremeña de la Empresa Familiar considera que los negocios a los que representa están en desventaja fiscal respecto a los de las comunidades autónomas limítrofes, según la encuesta realizada durante la última asamblea general del colectivo, celebrada a finales del pasado mayo. A la pregunta de si se da esta situación discriminatoria, responden que sí 97 de cada cien, lo que deja claro cuál es la opinión más extendida. «Tenemos una presión fiscal más alta que la mayoría de regiones pese a contar con menos servicios en distintos ámbitos, por ejemplo en el del transporte ferroviario», argumenta José Piñeiro, presidente de la Asociación, que nació hace 26 años y a la que pertenecen algunas de las firmas más importantes de la región por volumen de negocio y plantilla, como Tany Nature, Joca, Jacoliva o CL Grupo Industrial (que agrupa entre otras firmas a Cristian Lay).

«Tenemos el segundo IRPF más alto del país para empresarios individuales, algo que perjudica de forma especial a las empresas pequeñas», reflexiona Piñeiro, que recuerda que la ausencia de servicios como el AVE les «obliga a mantener rutinas que en otras regiones ya están superadas, como levantarse a las cinco de la mañana para ir a Madrid conduciendo para poder llegar a una reunión».

El sondeo de opinión deja otros datos que sirven para hacerse una idea de cómo es el día a día de estos negocios que han pasado de abuelos a hijos y de estos a nietos, si bien se trata de cuestiones que en gran medida son extensibles a empresas exentas de este componente familiar. Uno de estos aspectos que dificultan la gestión diaria es el que tiene que ver con la necesidad de realizar trámites administrativos, una parcela que en los últimos años ha generado quejas reiteradas por parte de distintas voces del sector empresarial de la comunidad autónoma. Según la Asociación Extremeña de la Empresa Familiar, dos de cada tres negocios integrados en ella dedican más de un veinte por ciento del tiempo a la burocracia. Es decir, al papeleo con las distintas administraciones.

«En la región tenemos una presión fiscal más alta pese a contar con menos servicios»

«En la región tenemos una presión fiscal más alta pese a contar con menos servicios» José Piñeiro | Pte. de la Asociación Extremeña de Empresas Familiares

«Esto genera un aumento de los costes laborales», resume José Piñeiro, que entiende que «la implantación de la administración digital supone también trasladar buena parte de la carga de trabajo relacionada con los trámites burocráticos al propio ciudadano y a la empresa». «Cualquiera que tenga un negocio –amplía– sabe que debe contar con un departamento administrativo que se encargue de esta materia y que debe funcionar de manera eficiente, consiguiendo cumplir los tiempos, porque sabemos que Hacienda te exige un plazo de unos días para que presentes una determinada documentación, pero ella no se marca plazos a sí misma para dar una respuesta al ciudadano».

La encuesta plantea también a los socios cuál es su mayor preocupación desde el punto de vista empresarial. El 73% contesta que la capacidad de la clase política. «No es algo nuevo –apunta el presidente de la Asociación–. El empresario aprecia que no todos nuestros políticos están a la altura de las circunstancias, y quizás lo hemos podido comprobar durante la última sesión de investidura del presidente del Gobierno». «Yo creo que está extendida la creencia de que nos faltan líderes, pensadores capaces de establecer planteamientos de altura a largo plazo», reflexiona Piñeiro.

El poco nivel de los políticos

La preocupación por el poco nivel de la clase política en general es la opción mayoritaria en la encuesta con diferencia. La siguiente, que es el paro, la eligen el nueve por ciento. Seis de cada cien se decantan por la corrupción y tres por la situación en Cataluña. Hay que recordar que esto último tiene sus implicaciones en Extremadura, pues hay empresas que tienen a Cataluña entre sus clientes.

No salen bien parados los políticos en términos generales en el sondeo de la Asociación Extremeña de la Empresa Familiar, pero tampoco los gobiernos. Porque a la pregunta de cómo valora el panorama económico actual, la nota media es de 5,4 para la situación en España y 4 en Extremadura, en una escala en la que 1 es muy mala y 9 muy buena. La política económica promovida por el Gobierno autonómico recibe una puntuación de 3.

Por el contrario, la opinión mejora cuando se interroga a los empresarios por las expectativas para el año en curso. Casi dos de cada tres creen que su cifra de negocio mejorará respecto al ejercicio precedente. «Llevamos once años en crisis –plantea el presidente del colectivo–, ya tocamos suelo, la situación remontó algo y aunque el escenario futuro plantea dudas, el empresario siente la necesidad de ser optimista respecto a su negocio».