Puebla de la Calzada amaneció con esta obra en sus paredes el pasado 7 de noviembre / Cedida

Arte urbano en agradecimiento a los sanitarios

Carlos Bautista García decidió rendir homenaje a uno de los colectivos más afectados por la pandemia diseñando y pintando un mural en la calle El Romero

Lydia Sánchez
LYDIA SÁNCHEZ

El 7 de noviembre, Puebla de la Calzada se puso roja. No, no se trata de ninguna metáfora para simbolizar nada. Ese día, la calle El Romero, conocida popularmente como la callejuela, amaneció con un enorme mural pintado en sus paredes en honor a la incansable labor que los sanitarios llevan desempeñando desde hace ya casi un año. Carlos Bautista García (Parets del Vallès, 1999), un veinteañero vecino de Puebla de la Calzada desde los ocho años, fue quien decidió aunar su amor por el arte con el agradecimiento que siente hacia uno de los colectivos más afectados por la pandemia.

«En estos momentos, el personal sanitario ostenta una posición trascendental. Es algo de lo que todos somos conscientes, pero quería devolver una respuesta por parte de la ciudadanía, establecer una conversación directa dándoles las gracias por todo y reflejando, a la vez, el duro papel que juegan, intentando concienciar y abrir los ojos a los más irresponsables», cuenta este estudiante de segundo curso de Diseño Gráfico en la Escuela de Arte y Superior de Diseño (EASD) de Mérida.

Aprovechó sus conocimientos en la materia para crear un boceto que se adaptase perfectamente a la superficie de unos 4x8 metros donde iba a realizarlo. Para empezar, lo dividió en dos partes. La primera y principal consta de un diseño «sintético, conceptual e impactante basado en las leyes de la Gestalt e inspirado por movimientos como el constructivismo ruso o el futurismo».

Influenciado por estas corrientes y con pequeños detalles y símbolos añadidos, acabó completando el resultado final mediante un cartel tipográfico donde se puede leer la palabra 'gracias' en mayúsculas. Todo el mérito es suyo, aunque cabe destacar también la colaboración del Ayuntamiento de la localidad, que le facilitó el camino: «Fue muy estimulante ver las ganas con las que se enfrentaban a un proyecto de esta envergadura».

Tras un mes de preparación previa y dos semanas de trabajo sobre el terreno, Bautista finalizó con éxito su homenaje a los profesionales de la salud a través de dos pasiones que le han acompañado desde que tiene uso de razón: el arte y el diseño. «Son bastante diferentes. Siempre me ha gustado ver las cosas desde un punto de vista más allá del convencional y, cuando supe realmente lo que era el diseño y la influencia que tiene en el mundo en el que vivimos, me di cuenta de que era a lo que quería dedicar mi vida», manifiesta.

El creador del mural recuerda que el arte es la forma de expresión más primitiva de todas y, como tal, la ha usado para mostrar sus sentimientos ante todo aquel que camine por esta calle. La especialidad urbana es la que le ha permitido llevarlo a cabo, aunque el diseño, no obstante, juega un papel algo más importante debido a que en él se pueden enmarcar acciones como el «diseño activista», un concepto que abarca mucho más. «Es un vehículo y una forma de comunicarse que puede tener un impacto tremendo en la sociedad; una imagen vale más que mil palabras», matiza.

Este joven diseñador, que prefiere mantener su rostro en la sombra para generar misterio sobre sus obras, ha cumplido con creces su objetivo de agradecer la labor de los sanitarios, pero la satisfacción será aún mayor si algún pequeño poblanchino decide emprender su camino por el mundo del arte, el diseño o la comunicación: «Siempre he tenido una mentalidad colectiva respecto a los pueblos, y creo que entre todos podemos hacer de ellos un lugar mejor. No todo tiene por qué ser de color gris dentro del universo urbano». A partir de ahora, ya no habrá días completamente nublados en Puebla de la Calzada; la callejuela siempre aportará su particular toque de color.